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Pro Arte Musical surgió en Puerto Rico en 1932 con “el noble afán de ampliar la cultura de nuestro pueblo y despertar la vocación de las generaciones jóvenes, orientándolas hacia el exquisito arte”, como lo expuso don Conrado Asenjo. Ochenta años más tarde, seguimos teniendo como una de nuestras metas primordiales un interés genuino en la formación musical de nuestra juventud.

 

En 1991 Pro Arte Musical se acercó al Conservatorio de Música de Puerto Rico y comenzó a ofrecer clases magistrales a cargo de los artistas que participan en la Serie Nuevos Virtuosos. En 2001 se estableció un acuerdo con el Departamento de Música del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico para que los profesores interesados incorporaran en sus cursos los contenidos inherentes a nuestros conciertos. A fines de la Temporada 2001-2002 también se inició un acercamiento a las escuelas libres de música de Puerto Rico con este mismo propósito. En la actualidad se está trabajando con la Universidad de Puerto Rico, el Conservatorio de Música, la Universidad Interamericana, la Escuela Central de Artes Visuales, la Escuela Comercial Rafael Cordero y las escuelas libres de música de San Juan, Ponce, Caguas, Arecibo y Humacao, que toman como contenido curricular la programación que ofrece semestralmente Pro Arte Musical. Además se incorporaron la Casa La Providencia y el Proyecto de Niños Nueva Esperanza, Familias Capaces, Música sin Barreras y Jóvenes de Puerto Rico en Riesgo. Anualmente se incluyen otras escuelas interesadas.

 

La participación se ha logrado gracias al contacto directo de Pro Arte Musical con los directores de las instituciones, a quienes se les entrega información de cada concierto al principio de la temporada. Los directores reúnen a los maestros y distribuyen la información para que se pueda incluir en el currículo. De esta manera se fomenta que los estudiantes se acerquen a la sala de conciertos con otra perspectiva y profundidad de conocimiento.

 

La noche del concierto se entregan los boletos y se comprueba la asistencia mediante una lista previamente enviada por los directores. La semana siguiente al concierto se discute la presentación en el salón de clase. En el caso de la Universidad de Puerto Rico, asistir al concierto cuenta para la evaluación del estudiante.

 

Nuestra meta es llenar el vacío de música clásica que existe entre los niños, los jóvenes y los grupos marginados. Mediante nuestros proyectos ofrecemos herramientas para extender el salón de clase a la sala de conciertos, exponiendo a los participantes a un repertorio musical de excelencia para que puedan convertirse en buen público o, con suerte, en buenos músicos. Se aspira a que los participantes descubran que detrás de cada obra musical hay un compromiso con la disciplina, con la responsabilidad, con la creatividad y con la perseverancia, y que estas virtudes se aplican a cualquier situación de la vida cotidiana y profesional.