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Por Carmen Irene Marxuach

 

La música, como expresión de la capacidad oradora del ser humano, constituye una forma de actividad artística que toda sociedad ha desarrollado como dimensión esencial de su cultura.

En el transcurso del acontecer histórico-cultural de Puerto Rico se hace evidente no solo la evolución progresiva de nuestros músicos, sino también una sostenida toma de conciencia, por los puertorriqueños, de la necesidad de divulgar el conocimiento y el interés por la música en sus diversos aspectos y manifestaciones.

Exteriorizando la preocupación por canalizar este lenguaje a nuestra sociedad surgió en 1932 una asociación bajo el nombre de Pro Arte Musical de Puerto Rico, cuyo propósito, según sus iniciadores era: “el noble afán de ampliar la cultura de nuestro pueblo y despertar la vocación de las generaciones jóvenes, orientándolas hacia el exquisito arte”, como expone don Conrado Asenjo en un artículo publicado el mismo año en una revista del país.

Surgió la iniciativa de dos mujeres: María Teresa Cortés Ramos, puertorriqueña, reconocida pianista graduada de la “Ecola Vidiella” de Barcelona y Lolita Lázaro de Blanco, madrileña y distinguida profesora de canto residente en Puerto Rico.

Uniendo sus esfuerzos, ambas artistas reunieron a un grupo de personas amantes de la música en casa de la Sra. Lázaro, donde quedó constituida la primera directiva de Pro Arte, compuesta por los siguientes: Elisa Tavárez de Storer, presidenta; Lolita Lázaro de Blanco, vice-presidenta; José Enrique Pedreira, secretario; Providencia Riancho, vice-secretaria; María Teresa Cortés, tesorera; Arturo Andreu, vice-tesorero; vocales: Prudencia Campoamor, Raúl Benedicto y Horacio Franceshi.

En palabras de las iniciadoras que don Conrado Asenjo recoge en el artículo citado leemos: “El propósito de la Asociación de Pro Arte Musical de Puerto Rico por ahora no será otro que el de ofrecer conciertos y conferencias sobre el arte musical, por grandes figuras del país y del extranjero, artistas y críticos de la alta música, que orienten nuestro pueblo hacia el arte maravilloso de Chopin y Beethoven. Luego la Asociación tratará de fundar la Academia Musical de Puerto Rico y después, si fuere posible, el Conservatorio. Mientras Puerto Rico no tenga su Conservatorio estará incumpliendo una de las misiones fundamentales de sus artistas. A él tendremos que llegar venciendo dificultades, salvando escollos, luchando contra los mil inconvenientes que sin duda habrán de presentarse”.

La cuota de los socios protectores era de $20.00 al año y la de los demás socios activos de $0.50 mensuales.

El primer concierto ofrecido por Pro Arte tuvo lugar el la Escuela Superior Central en el que tocaron Pepito, Narciso y Kachiro Figueroa. La segunda actividad consistió en un recital por Jesús María Sanromá y la tercera en un concierto de canto con la pianista Rosaura Marques y las sopranos Matilde Amy y Nilita Vientós (quien de 1936 al 1938 ocupó la presidencia de Pro Arte).

Tenemos noticia de que en el 1937, la Asociación compra su propio piano. Para esa fecha contaba con 2,600 socios activos. En el 1938 ocupó la Presidencia Waldemar Lee. Bajo su incumbencia, en 1939, se inaugura la Sección Juvenil que incluía niños desde seis a catorce años a quienes se les ofrecían programas de canto, bailes y recitaciones apropiados a sus edades, acompañados muchas veces por charlas explicativas. Durante esa época se estrenó en Puerto Rico “Pedro y El Lobo” de Sergei Prokofiev bajo la dirección de Sanromá.

En el 1940, Pro Arte inaugura sus temporadas de ópera durante las cuales se presentó “La Traviata”, “Madame Butterfly”, “Tosca”, “Boheme”,

“Rigoletto” y otras obras de repertorio operístico con figuras estelares como Zinka Milanov, Grace Moore, Leonard Warren, Bruna Castagna, Jan Kiepura y otros.

Es impresionante el número y la calidad de los solistas que visitaron a Puerto Rico invitados por Pro Arte además de los prestigiosos intérpretes puertorriqueños. Entre ellos se encuentran Jascha Heifetz, Andrés Segovia, Claudio Arrau, Artur Rubistein, Yehudi Menuhin, Guimar Novaes, José Iturbi, Ezio Pinza, Nicanor Zabaleta, Alejandro Brailowsky y muchos otros. Agrupaciones como el “Cuarteto Kolisch”, los “Cosacos del Don”, los Virtuosi de Roma”, también llegaron a la Isla gracias a Pro Arte.

La década de los años 50 trajo considerables transformaciones en la vida musical de Puerto Rico: la inauguración del Festival Casals, la creación de la Orquesta Sinfónica, la apertura del Conservatorio – años en que se amplía y diversifica el público asistente a los conciertos gracias en buena medida a las nuevas avenidas que provee a oyentes e intérpretes la radio y televisión de la W.I.P.R. Se extiende la promoción de las artes representativas a la Universidad de Puerto Rico a través de su Departamento de Música y de Actividades Culturales.

Pro Arte se vio afectada por todos estos cambios en su quehacer cultural lo que ocasiona un paréntesis en su desarrollo. En 1959, siendo presidente don Antonio Fernández Castrillón, la Asociación interrumpe su labor y entra en un período de receso y expectación ante los nuevos ofrecimientos musicales en el país.

Hubo varios intentos para reactivar a Pro Arte, pero no es hasta 1976 que resurge Pro Arte Musical deseoso de llevar a un nivel de excelencia un espacio musical que quedaba desatendido a pesar de los conciertos del Festival Casals y la temporada de la Orquesta Sinfónica; un Pro Arte acorde con un Puerto Rico crecido en su sensibilidad artística y un público conocedor y ansioso de buena música durante todo el año; un Pro Arte revitalizado por la savia musical adquirida en nuestro desarrollo como pueblo.

Se reorganizó Pro Arte Musical en 1976, animado por los mismos objetivos de la asociación original en el 1932. Presidió la nueva directiva el Lcdo. Alberto R. Esteves y su primera actividad estuvo a cargo de una orquesta de 60 músicos bajo la dirección de Gunther Schuller con Sanromá como solista, en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico.

A partir de 1978 Pro Arte ha sido presidido por los Señores Roberto I. Ferdman, Jaime González Oliver, J. Raymond Watson y José Esteban Caso, quien dirige actualmente la sociedad de conciertos.

Fiel a las pautas trazadas por el primer Pro Arte Musical de Puerto Rico, la presente organización ha hecho posible el que nuestra comunidad conozca a un considerable número de artistas notables, tanto extranjeros como puertorriqueños.

Cumple además Pro Arte una función educativa al incluir en sus actividades ciclos de conferencias que desembocarán próximamente en un programa musical para niños y adolescentes.

Recordemos con profundo agradecimiento el nacimiento de ese primer Pro Arte Musical de Puerto Rico de ayer que hizo posible en gran medida las instituciones musicales actuales en el país. Celebremos con regocijo su resurgimiento en el Pro Arte Musical de hoy, prolongación fructífera de aquel punto de partida y rica vertiente del devenir musical de nuestra patria.